lunes, 2 de julio de 2018

RETABLOS AYACUCHANOS


RETABLOS AYACUCHANOS

Introducción

En este blog se desarrollará como tema central “los Retablos Ayacuchanos”, para ello, se tratará primero los antecedentes de dicha manifestación artística, luego mencionar algunas características y significados de los distintos temas tratados en su realización, se mencionada también como parte final algunos grandes representantes y exponentes de la creación de los retablos ayacuchanos.





ANTECEDENTES
Antecedente europeos y españoles:

Muchas creaciones artísticas asociadas a la difusión del cristianismo tales como:

- Los sarcófagos paleo cristianos: de tradición greco-oriental, usados para depositar los restos de los mártires y primeros dignatarios eclesiales, así como también los ritos de culto. Hechos en mármol, suelen representar pasajes de la biblia, cristo y sus apóstoles, pero más adelante se incluye cruces, palmeras y procesiones de corderos.




- Los dípticos consulares: tablillas articuladas de dos tapas, unidas a modo que puedan plegarse como tapas de libro; usados normalmente como libritos de notas, pero en su exterior eran adornados por el retrato del mismo cónsul. Fue adoptado también por la iglesia en los denominados dípticos eclesiásticos, adornados por fuera con asuntos religiosos y por dentro inscritos los nombre es de personas beneméritas o de la jerarquía eclesiástica, civil o mártires que debían tenerse presentes en la misa; antes de abandonar esta prácticas en el siglo XII, dicha costumbre se introdujo en el pueblo cristiano, llamados dípticos piadosos, los cuales se diferenciaban de los anteriores mencionaros, en llevar figuras de santos o escenas bíblicas en la parte interior de las tapas y algunas veces por fuera también, así servían como objetos de pura devoción a modo de retablos portátiles y pequeños oratorios. 



- La escultura románica sobre madera y estuco: con temas que comunicaran a la iglesia católica y los fieles; estas esculturas estaban estrechamente ligadas a la arquitectura, insertadas como elementos complementarios; por ello muchas de las esculturas de madera parecían salir de formas arquitectónicas; el uso de materiales más modesto ayudo a la difusión de creaciones en la retableria monumental hispana, el retablo flamenco y las formas populares.



- Retablos flamencos: retablos escultóricos policromados de madera de roble y nogal (para la construcción de cajas), y para la talla de imágenes y relieves; se usaba también pigmentos de diversa naturaleza y algunos metales preciosos con los que se elaboraba los revestimientos metálicos.





Muchas de las características de estas manifestaciones artísticas se expresarán en el arte popular hispano del siglo XVI, primero en las capillas de Santero, que eran cajitas de madera, recubiertas de tela enyesada sobre la cual se esculpe y modela; que permitía a los frailes venidos de España portar una colección de satos en su avance evangelizador; en la época de la Colonia no se sabe con exactitud en que momento, los Santeros se transformaron en los Cajones de San Marcos. y posteriormente en el retablo ayacuchano.

Los cajones de San Marcos, eran objetos diferentes a las capillas de santeros, estas tenían características propias y especificas definidas en las costumbre y rituales rural andino; eran utilizados en rituales de marcación de ganado ya que San Marcos se le identificaba con la fertilidad de los animales y con la protección de la familia, y es que San Marcos era considerado el patrón del toro; y usados también como altares portátiles que trasladaban la misa católica a las comunidades campesinas. Eran pintados con anilinas o tierras de color, decoraras en su interior y exterior con motivos florales, volutas, rejillas y en algunos casos con motivos geométricos.


Durante las primeras décadas del siglo XX, se da el desarrollo de nuevas redes de comercios, además de la construcción de nuevas carreteras y a través de estas el ingreso de productos industriales y nuevas formas de mirar al mundo, todo esto conlleva al decaimiento de ciertas prácticas mágico religiosas y por ende los objetos de los rituales tradicionales. El arrieraje, que consistía en un grupo de transportistas de animales y bienes de consumo, que conectaban el sistema de producción e intercambio con los ganaderos y pastores, mediante el uso de viejas rutas legadas por sus ancestros prehispánicos, con las nuevas carreteras estos arrieros fueron desapareciendo y con ello la compra de Cajones de San marcos también, ya que eran los pastores lo principales consumidores de dichos cajones. Para el año de 1940, la producción de cajones San marcos era escasa, pero el contacto de imagineros huamanguinos con pintores e intelectuales limeños de la corriente indigenista que visitan Ayacucho, tales como José Sabogal, Julia Codesido, Enrique Camino, Teresa Carvallo, y especialmente Alicia Bustamante, influyen en producción; aparecen nuevos temas de acuerdo a las demandas del nuevo mercado, que ahora consistía básicamente por coleccionistas, intelectuales y más adelante por turistas.






CARACTERÍSTICAS GENERALES

El Retablo ayacuchano, ha sido parte importante en el decorado de las iglesias católicas durante siglos, y llegaron también a nuestras tierras, evidentemente, tras la colonización española. Así, es muy común ver en las iglesias coloniales de Lima, Cusco y Ayacucho (y en el resto del país) estas estructuras que combinan la escultura, la pintura y la arquitectura en sus altares y capillas.

La genialidad de los artesanos ayacuchanos radica en trasladar estos retablos a un formato mucho más pequeño, utilizando materiales diversos, para condensar el sincretismo religioso en exquisitas piezas de arte popular que, con el pasar de los años se convirtieron en una de las expresiones más admiradas del Perú, por su belleza, colorido, detallismo y diversidad.

Tiene su origen en época de la colonia, cuando los sacerdotes españoles en el proceso de evangelización de los pueblos del Ande, llevaban consigo unos cajones con imágenes religiosas.

El retablo ayacuchano moderno surge de la transformación de las antiguas “cajas de San Marcos”, uno cajones que contenían figuras sagradas y que eran usados por los campesinos para presidir sus fiestas.

Hacia la década de 1940 el cajón de San Marcos sufre una transformación, debido a la penetración de productos industriales, la importación de nuevos medios de transportes y comunicaciones, así como al incremento de la mercantilización de la vida económica y social de la región. En este proceso de adaptación el cajón perdió su carácter mágico religioso.

A partir de 1950, los primeros retablos ayacuchanos se exhibieron en eventos privados en Lima. Además, se dio a conocer algunas colecciones privadas como las de Celia Bustamante y Elvira Luza.

A fines de la década de 1950, se comenzó a representar aspectos propios de la localía, el pueblo ayacuchano lo hace suyo incorporándolo a su artesanía, mezclando sus creencias con la nueva religión y lo usaron para que el Apu los protegiera, llevándolo consigo cuando le hacían las ofrendas, entonces san Marcos y el Apu los ayudaban para tener buenas cosechas, proteger a su familia etc. A las obras de estilo antiguo se les siguió llamando cajón de San Marcos; en cambio, a las de estilo nuevo se les comenzó a denominar retablo. El cajón fue evolucionando y empezaron a poner no solo imágenes religiosas en él, pues fueron incorporando también animales y escenas de su vida cotidiana.

En la década de 1960, la introducción de modelos extranjeros se hizo masiva. el pedido de los productos artesanales aumento en el sector turístico: se los vendía en tiendas y ferias de la ciudad y provincias. El creciente interés y, después, el fenómeno terrorista hizo que muchos imagineros ayacuchanos trasladaran sus talleres a Lima. Igual, otros permanecieron en su tierra, donde el retablo es un arte cada vez más popular.

TÉCNICAS Y MATERIALES 




Tema: descripción de escenas o motivos:


Exhiben vírgenes embarazadas y santos de cuello largo. También se representan manifestaciones patrióticas como desfiles militares o se dedican a personajes, presidentes o generales, campesinos, héroes, etc.




En cuanto a la forma: 

Estructura: 


Los retablos son cajas rectangulares, normalmente hechas de cedro o de madera. Aunque no hay medidas estándar, Las dimensiones de los cajones suelen ser de 25 a 30 centímetros de altura; de 20 a 25 centímetros de largo; y de 5 a 10 de profundidad. Puede tener uno o varios pisos, Pero se han visto también retablos más pequeños y más grandes, con representaciones internas muy sencillas y otras extremadamente recargadas y complejas, lo cual hace aumentar su valor. La parte posterior se tapa generalmente con una madera delgada y las puertas se unen a la caja con unas tiras de cuero. 




En el fondo se colocan figuras de unos 6 centímetros.

También introdujeron interesantes variaciones. Jiménez, por ejemplo, provenía de Alqamenqa, provincia ayacuchana de Víctor Fajardo, donde no había ganado; por eso, prefería, usar el retablo para describir la historia de su pueblo. También empezó a reemplazar el tradicional caj6n de madera por canastas, canas o hasta cajitas de fósforos.

Los niveles de representación son ahora cuatro o seis; los soportes son de metal o de vidrio; los personajes principales suelen ser caudillos históricos y políticos de moda



Materiales: 



Para su colorido acabado de los retablos se utilizan pinturas, temperas y pinceles muy pequeños, cuando las figuras han secado

Las figuras se fabrican con una pasta hecha sobre una base de papa hervida y molida mezclada con yeso.

La estructura de las personas en el tablero es hecha con un tipo de pasta en la que primero se realiza la mezcla de harina con agua hirviendo. Después mezclando el yeso el polvo colado (no siendo tan duro o suave, pero fuerte).

Antes se hacía de papa y de níspero, pero ahora se usa mucho la harina de trigo”. Una vez lista la masa se procede al modelado de la figura, al gusto del artista. Cada maestro tiene su especialidad: algunos le ponen mucho esmero a las manos y gestos, otros a los pliegues de la ropa. En la fase del pintado, los rostros son los primeros en ser atendidos, casi siempre con pinturas naturales. Al final, se entintan las ropas y fondos y se ubica en el cajón que puede ser de cedro, aunque también de triplay, en modelos más económicos. Artesanos modernos como la familia Ramos hacen maravillas solo con la caja, tallándola y hasta tejiéndola.


REPRESENTANTES

Joaquín López Antay:


Destacado artesano peruano nacido en Huamanga el 23 de agosto de 1897, muere en 1981. Fue gracias a su abuela materna Manuela Momediano, que tenía con su esposo un taller dedicado a hacer cajones San marcos, baúles y cruces. Empezó desde los 15 años y una vez aprendió los secretos del oficio se independiza y se casa con Jesusa Quispe. En la época de los indigenistas y por influencia de Sabogal y las hermanas Bustamante, el San marcos sufre algunos cambios. Se les comenzó a llamar retablos y se le incorporan escenas no tradicionales, como el motivo de la cárcel y se le agregan más pisos inclusive, a pesar de estos cambios el retablo siguió representando el mundo de las creencias andinas.

En 1976 Joaquín recibe el premio Nacional de Cultura, lo desato entre un grupo de artistas “cultos”, una protesta; ya que fue el primer artista popular en recibir dicha distinción.





Florentino Jimenez:

Su vida siempre estuvo ligada al arte de los retablos; destaca por su arte y su religiosidad, viajando a pueblos vecinos para intercambiar sus San marcos por animales o restaurar imágenes y altares en iglesias.

Ya sea en Ayacucho o en Lima este hombre se ha dedicado a la enseñanza de este arte, primero entre sus hijos y sobrinos y luego entre sus alumnos y discípulos.

Fue en Ayacucho donde con ayuda de su esposa Amalia Quispe, donde estableció su primer taller junto Asus hijos Nicario, Claudio, Edilberto, Odon, Eleudora, Mabilon y Neil. De esta forma proveyó a sus hijos de una ética dedicada al trabajo. Junto con ellos dota a su arte de una narrativa histórica y social.

En sus obras Florentino y sus hijos imprimen temporalidad en su obra; además de representar al indígena peruano y sus costumbres, lo sitúan también en su problemática social. De esta manera, convierte al retablo en un vehículo de opiniones sociales y políticas. Basándose ya no solo en su experiencia personal, se interesa por leer y retratar lo que sucede a su alrededor. Podemos mencionar como ejemplo a sus retablos como La Leva, El Juicio Final, Mártires de Uchuraccay y sus cruces como la de Almas y Catorce Estaciones. En 1998 don Florentino recibió el premio Grandes Maestros de la Artesanía Peruana por su trayectoria artística y su labor educativa.

Nicario Jimenez:

Nacio en 1957 en la aldea de Alcamenca, en Ayacucho; ha dedicado su vida a hacer los tradicionales retablos Andinos. Nicario es un fabricante de retablos de cuarta generación, aprendió la tradición de su padre y abuelo. También estudio escultura en varias universidades en el Perú. Sus retablos representan eventos religiosos, históricos y cotidianos. Pueden ser humorísticos o políticos. Se basa en el arte andino prehispánico e influencias familiares.

Realiza las figuras de sus retablos a mano, con una mezcla pastosa de papas hervidas y yeso. Sus trabajos han aparecido en exposiciones de gran museo, incluyendo el instituto Smithsoniano, donde es parte de la colección permanente. De igual forma a impartido clases y conferencias en distintas universidades, ahora vive en Nápoles, Florida, donde realiza retablos que cuentan historias diversas, de la lucha de los inmigrantes latinos a escenas de vecindarios hispanos. 




Claudio Jimenez Quispe: 


Retablista ayacuchano, que aprendió el arte de los retablos de su padre, des los 6 años; en sus obras trata temas como la desigualdad social, la violencia y la corrupción, sus trabajos le han valido el reconocimiento dentro y fuera del Perú.






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